sábado 14 de marzo de 2009

Enfermedad coronaria: consideración clave a la hora de decidir la terapia adecuada

Existe un número significativo de personas que continúan pensando (erróneamente) que mientras más invasiva o agresiva es una terapia mejor son los resultados. En el caso de la enfermedad coronaria, este pensamiento lleva a la conclusión, en ocasiones equivocada, de que el uso de “stents” coronarios o cirugía de bypass son mejores que un régimen adecuado de medicamentos. Las terapias invasivas se visualizan como la solución definitiva del problema; no necesariamente…

Como paciente, si usted quiere asegurarse de que está recibiendo el tratamiento adecuado, la primera pregunta que tiene que hacerse es la siguiente: ¿Es mi enfermedad coronaria estable o inestable? Imagínese que va caminando y de repente el camino se divide en dos rutas (una encrucijada); ¿Cuál ruta debe tomar? ¿Cuál es el camino correcto? La pregunta sobre el grado de estabilidad de su enfermedad es precisamente esa encrucijada; la contestación a la misma es de suma importancia y determina el camino correcto para usted. Atención…

Enfermedad coronaria estable se refiere al paciente que experimenta dolor de pecho con actividad física que desaparece en descanso o el que tiene enfermedad pero se encuentra asintomático. Enfermedad coronaria inestable se refiere al paciente que experimenta dolor de pecho en descanso o el que experimenta un aumento en la intensidad del dolor o en la frecuencia del mismo. Un paciente con un infarto al corazón obviamente tiene enfermedad coronaria inestable.

La definición de su enfermedad es el paso más importante. Ahora bien, existe evidencia científica suficiente que demuestra que los pacientes con enfermedad coronaria estable se benefician más de una terapia médica adecuada (pastillas). Es decir, un cateterismo o la implantación de un “stent” coronario no se traducen en un beneficio por encima de la terapia con medicamentos – ver resultados del estudio COURAGE. Si la persona continua experimentando dolor de pecho a pesar de una terapia óptima con medicamentos y el dolor está afectando su calidad de vida, entonces un procedimiento invasivo para controlar los síntomas (no para prolongar la vida) se convierte en una opción razonable.

La enfermedad coronaria inestable hay que afrontarla de una manera más agresiva. En estos casos, el realizar un cateterismo y un procedimiento de revascularización arterial (“stent” coronario o cirugía de bypass) lo antes posible se traduce en un beneficio significativo, especialmente si se trata de un infarto al corazón masivo.

Este proceso mental de decidir si su enfermedad coronaria es estable o inestable es clave a la hora de determinar la terapia adecuada. Es importante que usted pueda realizar, hasta cierto punto, esta diferenciación para que no se someta a procedimientos invasivos innecesarios. Todo procedimiento invasivo conlleva un riesgo adicional.